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viernes, 13 de junio de 2014

13 de Junio, Día de San Antonio/Elegguá

San Antonio nació en Lisboa. A los quince años tomó los hábitos en el monasterio de canónigos seglares de San Agustín. Predicó en distintos países, estuvo en África y de él se cuentan elocuentes anécdotas. Discutiendo con alguien que no podía creer que la carne y la sangre de Jesús se encontraran en el pan y el vino de la misa, hizo que la mula del descreído despreciara un montón de cebada, aunque estaba medio muerta de hambre, y se arrodillara delante del Santísimo Sacramento. San Antonio le hablaba a gente de distintas nacionalidades y todos lo entendían. Se cuenta que, en cierta ocasión, se puso a predicar a la orilla del mar y los peces se asomaron para escucharlo, momento que aprovechó para echarles la bendición –lo que quizá le proporcionó submarinos beneficios.



Además de con San Antonio, a Elegguá se le suele sincretizar, en Cuba, con el Niño de Atocha y el Ánima Sola.

Elegguá, siendo un muchachón, andaba con su séquito y vio una luz brillante con tres ojos, que estaba en el suelo. Al acercarse se dio cuenta de que era un coco seco (obi). Elegguá se lo llevó al palacio, le contó a sus padres lo que había visto y tiró el obi detrás de una puerta. Poco después todos se quedaron asombrados al ver la luz que salía del obi. Tres días más tarde, Elegguá murió. Todo el mundo le cogió mucho respeto al obi, que seguía brillando, pero con el tiempo, la gente se olvidó de él. Así fue que el pueblo llegó a verse en una situación desesperada y cuando se reunieron los arubbó, llegaron a la conclusión de que la causa estaba en el abandono del obi. Éste, en efecto, se hallaba vacío y comido por los bichos. Los viejos acordaron hacer algo sólido y perdurable y pensaron en colocar una piedra de santo (otá) en el lugar del obi, detrás de la puerta. Se cuenta que éste fue el origen del nacimiento de Elegguá como orisha. Por eso se dice: "Ikú lobi ocha". El muerto parió al santo.

Elegguá es el orisha que tiene las llaves del destino y abre o cierra la puerta a la desgracia o a la felicidad; podemos decir que el carácter burlón e infantil con que se representa a esta deidad pretende imitar los inesperados virajes del destino, las alternativas, unas veces felices y otras desgraciadas, de la suerte. Elegguá personifica ese carácter totalmente impredecible del azar. Es el portero del monte y la sabana, es hijo de Obatalá y Yemú. Es el primero del grupo de los cuatro guerreros (Elegguá, Oggún, Ochosi y Osun) y ganó con Olofi, Obatalá y Orula suficientes privilegios para ser el primero, por ello, Olofi accedió a que fuera saludado y a que comiera antes que los demás orishas, así como a ser el primero a la entrada de la casa. Sus días son el lunes, el martes y todos los que caigan en 3. Su fiesta se celebra el 6 de enero y el 13 de junio.

Elegguá es conocido en la Regla de Palo como Mañunga, que es igual al Ánima Sola; Lubaniba, que es San Antonio de Padua y Nkuyu, que es igual a Elegguá Alagguana y, a su vez, al Ánima Sola. Su nombre en fon es Legba. Su nombre en Haití es Papa Legba.

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