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miércoles, 13 de diciembre de 2017

Diosa Ixchel

Ixchel (pronunciado Ishchel) era la diosa maya de la luna, del amor, de la gestación, de la medicina y los trabajos textiles. Era la esposa del dios solar Ak Kin y se le solía representar acompañada de un conejo; en jeroglíficos su nombre aparece como Chak Chel, que significa “arco iris grande”. En el “Chilam Balam”, conjunto de libros que relatan hechos históricos de la civilización maya, su nombre aparece como Ixchel, que significa “mujer arco iris”.
 Se dice que un dios todopoderoso llamado Itzamná, uno de los dioses creadores del mundo, también se casó con la diosa Ixchel y procreó 13 hijos con ella, de los cuales dos actuaron también como dioses creadores.
Ixchel fue venerada como la diosa de la luna, por el carácter femenino que poseía. Representó la fertilidad ligada con la tierra, debido a que los ciclos de la luna son los que rigen los tiempos de siembra y cosecha. También se le suele asociar con la lluvia y con el dios Chaac por este mismo concepto, dado que este último era el dios maya de la lluvia.
Los mayas solían representarla como una mujer joven, como símbolo de la luna creciente, o como una mujer de edad avanzada, como luna menguante, vaciando un cántaro lleno de agua sobre la tierra, o también como a una anciana tejiendo en un telar de cintura. Porta sobre la cabeza un tocado con una serpiente, y en la falda lleva huesos formando cruces. Se le festejaba en el mes “zip” del calendario maya bajo su advocación de diosa de la medicina. Tenía cuatro manifestaciones en cuatro colores diferentes: roja, blanca, negra y amarilla, que estaban asociadas con los cuatro rumbos del universo.
De esta diosa se sabe que protegía a los peregrinos que visitaban su isla sagrada: Cuzamil, hoy en día Cozumel, en donde se ubicaba uno de los templos más importantes dedicados a su culto. Del puerto de Pole (hoy Xcaret) salían las canoas con peregrinos hacia este templo para solicitar el oráculo de Ixchel; en esta peregrinación acudían también las mujeres jóvenes para pedir que, dentro de sus embarazos, pudieran procrear hijos que sus esposos quisieran.
Isla Mujeres también estaba dedicada a su culto, en donde aún existe un templo


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